
Hoy se cumple un mes que inicio el proyecto de implementacion en la empresa, y debo decir que ha sido terriblemente dificil y pesado. Cuando comenzamos no pense en realidad que esto fuera asi. Es increible ver la resistencia de la gente al cambio, y cuando digo resistencia en verdad hablo de una resistencia casi casi armada, igual debe ser porque la gente aqui no es gente, si no una bola de viboras traicioneras que no bien terminas de darte la vuela cuando ya te estan apuñalando por la espalda. El caso es que obtener informacion para la correcta alimentacion del sistema es un acto que sin dudarlo merece ser obtenido con el fino toque del buen torquemada, porque o te dicen las cosas a medias, o no te las dicen, claro, que cuando las operaciones no "cuadran (palaba inmortal de los contadores) entonces si, corren a ti con cara de martires diciendote absolutamente todo para que funcione, esto ocurre por supuesto cuando la afectacion es ya muy grande, y las compras resulta que ahora son para cubrir huecos importantes y nada queda para los clientes. Ah la resistencia, ahora entiendo bien la funcion de la dama de hierro. Otros por su parte, creen que no tienen porque usar el sistema, que no lo necesitan, que asi funcionan bien y entonces tenemos que explicarles porque es que lo deben usar y convencerlos de que es lo mejor y que de hecho sera ya la unica forma de realizar su labor, eso si, no se cansan de hecharte en cara que "yo antes nunca necesite algo asi". Y por supuesto, almacen... hay almacen, esto es sin duda lo que mas trabajo ha costado. Aqui, el proceso de almacen era completamente amorfo, nadie sabe que salia, y si era en verdad lo que salia lo que se facturaba, inventarios que hasta un niño podria hacerlos mejor y el clasico "es que no es mi chamba". Algo que complementa esta escena de cuento de horror, es el poco interes de la direccion, asi que al final, hasta las gracias tienes que darles por dejarte arreglarles su espantoso "proceso". La cosa aqui tomo un poco de forma, pero solo un poco, sin embargo ya nos cansamos de arreglar sus estupideces y el lunes se van a rascar como puedan. Ni modo.
Tomare unas largas, largas, largas vacaciones, me olvidare de sus "no tengo inventario" y de sus "hay perdon, es que conte mal". Abrire una cerveza helada y dejare sonar el celular hasta que me arrulle lo suficiente.
Escuchando: the sound of silence







